Dios te sostiene en el proceso

Devocional
Hace algunos días, mi hija adolescente mostró interés en aprender a montar bicicleta. Aunque de pequeña había utilizado un triciclo, nunca había intentado montar una bicicleta. Debido a sus dificultades de coordinación motora, esta actividad representa un gran desafío para ella. Sin embargo, como familia decidimos apoyarla.
Con mucha ilusión fuimos a comprarle una bicicleta para sorprenderla. Lo que comenzó como un deseo suyo terminó convirtiéndose en una hermosa experiencia familiar. Todos queríamos ayudarla y darle instrucciones. ¡De repente, todos éramos expertos!
Mientras observaba sus esfuerzos, no puedo negar que por un momento sentí tristeza al verla luchar por realizar algo que para otros jóvenes puede parecer tan sencillo.
Pero entonces mi atención se dirigió hacia una escena hermosa: allí estaba mi hija, intentando avanzar, mientras los dos hombres de su vida, su padre y su hermano, caminaban a su lado sosteniéndola.
Cada vez que sentía temor, bajaba la mirada hacia el suelo. Su preocupación por caerse le hacía perder la dirección y el equilibrio. Sin embargo, había algo que parecía olvidar: no estaba sola. Había dos personas sosteniéndola con amor mientras aprendía a avanzar.
Fue entonces cuando sentí que Dios hablaba dulcemente a mi corazón.
Muchas veces nosotras también vamos pedaleando por la vida. Intentamos avanzar mientras enfrentamos responsabilidades, temores y dificultades. Pero cuando las preocupaciones nos hacen bajar la mirada, perdemos de vista hacia dónde vamos y olvidamos quién nos sostiene.
Nos concentramos tanto en el miedo a caer que dejamos de reconocer las manos de Dios que nos acompañan.
Quizás hoy estás atravesando una situación difícil. Tal vez sientes que has perdido el equilibrio o que tus fuerzas se agotan. Pero recuerda que Dios no te promete un camino sin dificultades, sino su presencia fiel en medio de ellas.
Así como mi hija necesitaba levantar la mirada y confiar en quienes la sostenían, nosotras también necesitamos dejar de mirar únicamente nuestros problemas y volver nuestros ojos hacia Jesús.
Hoy levanta tu mirada y sigue avanzando. No permitas que el temor te haga olvidar que Dios te sostiene, incluso cuando sientes que estás perdiendo el equilibrio.
Versículo bíblico
“Pues yo te sostengo de tu mano derecha; yo, el Señor tu Dios. Y te digo: ‘No tengas miedo. Aquí estoy para ayudarte’”.—Isaías 41:13 (NTV)
Pregunta de reflexión
¿Qué temor o preocupación te está haciendo bajar la mirada y olvidar que Dios continúa sosteniéndote?
Cita
“No permitas que el miedo a caer te haga olvidar las manos de Aquel que te sostiene”.
Oración
Señor, gracias porque aun cuando siento que pierdo el equilibrio, Tú permaneces a mi lado. Ayúdame a no concentrarme tanto en mis temores que olvide tu presencia. Enséñame a levantar mi mirada, confiar en tus promesas y seguir avanzando con la seguridad de que tus manos me sostienen. En el nombre de Jesús, amén.




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