Semana # 30- Promesas
- iglesiaunf777
- 11 oct 2024
- 2 Min. de lectura

Versículo bíblico: Jueces 11:34 Cuando Jefté volvió a su casa en Mizpa, la única hija que tenía salió a recibirle bailando y tocando panderetas. Aparte de ella no tenía otros hijos,35 así que, al verla, se rasgó la ropa en señal de desesperación y le dijo:–¡Ay,hija mía, qué gran dolor me causas! ¡Y eres tú misma el motivo de mi desgracia,pues he hecho una promesa al Señor y ahora tengo que cumplirla!
Reflexión:
Jefté había salido a la batalla y le había prometido a Dios que si le daba la victoria sacrificaría en holocausto a la primera persona que saliera a recibirlo. La primera persona en salir a recibirlo fue su única hija. Esto fue motivo de mucha tristeza ya que él había hecho una promesa y sabía que debía cumplirla. Algunos comentaristas bíblicos señalan que la promesa que le hizo Jefté a Dios fue muy impulsiva y que fue su error hacerlo. Lo importante de este relato bíblico más allá de si estuvo bien o no realizar esta promesa es el poder ver el compromiso de este hombre y la fidelidad al tener que sacrificar lo más importante de su vida por cumplirle a Dios.
Tenemos mucho que aprender de Jefté ya que él decidió darle el primer lugar a Dios y serle fiel aunque le costará su propia vida. Un problema que tenemos muchos seres humanos es que somos cambiantes,nos dejamos llevar mucho por nuestro ánimo o nuestras emociones. En nuestra vida muchas veces hacemos promesas, no sólo a Dios, sino también a los que nos rodean y en muchas ocasiones fallamos en cumplir lo que prometemos. A veces se debe a que nos olvidamos, otras veces lo hacemos de forma consciente y muchas otras nos sentimos justificados. Digo que nos sentimos justificados porque en ocasiones el cumplimiento de nuestras promesas está condicionado a cómo nos sentimos o cómo actúan las personas a nuestro alrededor.
Dios quiere que seamos personas firmes y de compromiso, que tengan palabra y cumplan sus promesas. Dice la palabra en Eclesiastés 5: 5 que es mejor no prometer que prometer y no cumplir. Tenemos el ejemplo de Jefté, él pudo retractarse y decir que no esperaba que fuera su hija la que saldría o que no la sacrificaría porque era la única que tenía. Sin embargo, él decidió cumplir su palabra y ser fiel a Dios. Dios quiere de nosotros que podamos ser personas íntegras y de palabra aunque esto signifique que nos veamos expuestos a pérdida. Ciertamente al hacer esto daremos testimonio de que Dios es el que gobierna nuestra vida y aunque en el momento pensemos que no es justo o que lo que nos trae es pérdida al final Dios nos recompensará.
Oración: "Señor, hoy quiero acercarme a tí para pedirte perdón si he fallado en cumplir las promesas que te he hecho. Te pido que me ayudes a ser una persona que cumple su palabra y que toma decisiones no basadas en sentimientos, circunstancias o emociones sino basadas en la fidelidad a Tí y a lo que establece tu palabra. Confío en que cada día me ayudarás a ser mejor. Gracias porque eres un Dios de misericordia y fidelidad. Amén"










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